Plegaria a mi misma…

 Mi Misma

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 Que yo me permita

mirar, escuchar, y soñar más.

Hablar menos.
Llorar menos.
Escuchar con mis oidos atentos
y mi boca estática,
las palabras que se hacen gestos
y los gestos que se hacen palabras.
Permitir siempre escuchar aquello
que yo no tengo permitido escuchar
Saber realizar
los sueños que nacen en mi y por mi,
y conmigo mueren, por yo no saber que son sueños.
Entonces,
que yo pueda vivir
los sueños posibles
y los imposibles;
aquellos que mueren
y resucitan
a cada nuevo día.
Que yo pueda soñar el aire,
soñar el mar,
Soñar el amar.
Que yo me permita el silencio de las formas,
de los movimientos,
de lo imposible,
de la inmensidad de toda profundidad.
Que yo pueda substituir mis palabras
Por el toque,
Por el sentir,
Por el comprender,
Por el secreto de las cosas mas raras,
de la vida.
Que yo sepa reproducir en el alma,
la imagen que entra por mis ojos
haciéndome parte suprema de la naturaleza,
creándome y recreándome a cada instante.
Que yo pueda llorar menos de tristeza
y más de alegrías.
Que yo sepa perder mis caminos,
pero que sepa recuperar mis destinos
con dignidad.
Que yo no tenga miedo de nada,
principalmente de mi misma:
Que yo no tenga miedo de mis miedos!
Que me quede dormida
cada vez que vaya a derramar lágrimas inútiles,
y despierte con el corazón lleno de esperanzas
Que yo haga de mi, una  mujer serena
dentro de mi propia turbulencia.
sabio dentro de mis límites
pequeños e inexactos.
humilde delante de mis grandezas
gafas e ingenuas
(que yo me dé cuenta cuan pequeñas
son mis grandezas, y cuan valiosa
es mi pequeñez).
Permítame yo enseñar lo poco que sé
y aprender lo mucho que no sé.
traducir lo que los maestros enseñaron
y comprender la alegría con que los simples
traducen sus experiencias;
Respetar incondicionalmente el ser;
el ser por si solo, por más nada
que pueda tener más allá de su esencia.
Auxiliar la soledad de quien llegó,
rendirme al motivo de quien partió,
y aceptar la alegría de quien quedó
Que yo pueda amar y ser amada.
Que yo pueda amar aún sin ser amada.
Hacer gentilezas cuando recibo cariños;
hacer cariños aunque no reciba gentilezas.
Que yo jamás quede sola,
aún cuando yo me quiera solo.
Amén.

“Oswaldo Antonio Begiato”

 

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